sábado, 30 de julio de 2016

FRAGMENTO DE UN CAPITULO DE MI NUEVA NOVELA “EL COUNTRY”.

PERFIL DE UN PERSONAJE.

Augusto César Beccar Varela nació en San Isidro en 1951, en el seno de una familia de muy buena posición económica. Estudió en colegios privados bilingües y jugó al rugby. Se lo recuerda como un muchacho de carácter firme, capaz de imponer su voluntad, dispuesto a transgredir las normas de convivencia, a pesar de su apariencia respetuosa y sus modales cuidados. Las buenas relaciones de la familia con jueces, funcionarios, policías y militares le permitieron manejarse en los bordes de la ley.
Cursó la carrera de Arquitectura, se recibió en siete años, y empezó a trabajar en las empresas de la familia, dedicada a la construcción, inmobiliaria, actividad agropecuaria y algunas industrias.  En esa época fue denunciado por una reina de belleza, quien sostenía que Augusto la había violado. Tras un proceso con fuertes irregularidades, fue absuelto, luego de que la víctima se retractara y firmara por un resarcimiento económico, lo que generó firmes sospechas por las amenazas que ella y sus padres sufrieron. Fue el típico caso en que una familia avalada por el poder policial y económico sometía con total impunidad a otras personas sin esas influencias.
Con los sucesivos golpes militares, la familia siempre continuó con sus negocios. La llegada de la democracia en 1983 lo encuentra consolidado económicamente, casado y padre de dos hijas.  Su último espaldarazo fue la asunción de Menem como presidente, gracias al que realizó grandes obras en Puerto Madero. En 1994 una nueva denuncia por violación dio lugar a que su padre y un juez miembro de una cámara federal le recomendaran que se fuera a vivir a otra ciudad. Rosario fue la ciudad elegida, donde la empresa estaba ejecutando barrios privados en la zona de Funes. En 1995 compró ochenta hectáreas para construir un barrio cerrado de primer nivel, el más exclusivo de todos, al que hoy se lo conoce como El Country. Allí construyó rápidamente su propia vivienda, quincho, jardín de invierno y tres piletas, reservándose en total dos hectáreas de terreno para canchas y parque.  En esa época falleció su padre. Después de superar el período de duelo, llevó a vivir a Rosario, para que trabaje con él, al Señor Jorge Arizmendi, un contador práctico, un hombre intachable y de extrema confianza de su padre, un excelente administrador general, y por sobre todas las cosas, totalmente discreto. Arizmendi había enviudado y vino a Rosario con su hija, Florencia, de alrededor de 30 años, una joven muy bella, especializada en kinesiología y masajes.  Se instalaron en un departamento en Rosario, la joven empezó a trabajar en el centro, y su padre se desplazaba en un auto a Funes a trabajar con Beccar Varela en los aspectos administrativos y comerciales relacionados con la construcción de casas y demás obras del country. Este sabio y experimentado hombre empezó a notar cómo Augusto se iba transformando cada vez más en un inescrupuloso y pervertido, rasgos que su padre no tenía, o en todo caso sabía disimular muy bien.  Las primeras exteriorizaciones fueron reacciones violentas, hacia su esposa, María Eugenia González del Solar, y hacia colaboradores más directos.  Incluso tomó conocimiento de una feroz golpiza que le dio a Eugenia porque ella había ingresado en un sector del quincho al que Augusto no permitía que nadie entre. El quincho tenía grandes superficies, era de unos diez metros por veinticinco, y en un tramo del primer piso, bien disimulado por enredaderas, tenía una planta de unos cien metros cuadrados donde estaba terminantemente prohibido entrar; no se sabía en un primer momento qué secretos se guardaban allí.
Otra tremenda acción que conoció don Jorge fue la tortura a la que sometió a un contratista que había incurrido en graves incumplimientos para obras esenciales del Country. A este hombre lo llevaron a la pileta de invierno, donde Beccar criaba palometas. Entre las vigas del techo,  había unas poleas. Beccar y dos colaboradores colgaron al incumplidor, desnudo, con las piernas y los brazos atados, en posición horizontal y boca abajo. Lo bajaron lentamente y lo acercaron a unos veinte centímetros del agua. Los genitales de la víctima colgaban hacia abajo; algunas palometas saltaban a dar mordiscones. Las poleas permitían subir y bajar al infeliz. Luego de unos minutos, lo sumergieron unos centímetros, las palometas empezaron a morder cada vez más, volvieron a subirlo, el hombre tenía muchas heridas y sangraba profusamente. Lo bajaron por última vez, las palometas lo devoraron. Los dos colaboradores se encargaron de hacer desaparecer los restos en un relleno sanitario cercano. A partir de este momento, Arizmendi supo que  Beccar ya no tenía límites. Lo preocupaba que su hija había empezado a hacerle un tratamiento de masajes a Augusto, sospechaba que había algo más que eso…


El quincho de Beccar se destacaba porque allí se reunían personas de la alta sociedad, adinerados, doble apellido, autos lujosos, joyas, mujeres bellas y muy bien vestidas. Se servían los mejores vinos y la comida era provista por empresas de catering de primer nivel.  Además Beccar era un aficionado a las picadas, consideraba que sus picadas eran las más ricas, los sábados al atardecer solía convocar a amigos, algunos venían de Buenos Aires, otros eran nuevas relaciones de Rosario. “Nunca tomé vinos ni probé quesos o fiambres tan ricos como estos”, decía un allegado.

La esposa de Beccar regresó a San Isidro, donde las niñas empezaron a ir a la escuela, la familia seguía aparentemente unida y se reunían los fines de semana. Con más libertad de movimientos, Beccar incursionó en otras actividades, tráfico de armas y de drogas. Convirtió la planta alta de su quincho en un búnker, donde tenía dinero, computadoras, datos, pistolas y estupefacientes.
En esos días lo visitó uno de los amigos de la infancia, Juan Martín Álzaga Unzué, que no andaba bien económicamente. Tiempo atrás Beccar le había firmado la garantía por un crédito personal, el cual estaba en mora. Martincito le pidió a Augusto ayuda extra, que lo perdone y que lo banque.
- Mirá, por lo de la mora, olvidáte, para algo somos amigos. Bienes tenemos, muchos, lo que no tengo tanto es liquidez, el barrio es una inversión que tiene gran retorno pero a un par de años más, por ahora estoy poniendo casi todo acá dentro, quiero hacer el mejor country del interior del país. De todos modos hay otras cosas que te pueden ayudar y mucho… Te voy a presentar a un hombre que se llama Juan Erdozaín.

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MT/mq



viernes, 29 de julio de 2016

LOS OTROS QUARANTA.

LOS OTROS QUARANTA.

El Manu hizo referencia a la familia Quaranta en una nota en Rosario 12, del año 2012. Afirma ser parte de los Quaranta pobres, y hace mención a otros Quaranta, repletos de propiedades.  Uno de los miembros de esta última clase, vivió varios años en el exterior, regresó en el 2016, y luego de reencuentros y comidas con familiares y amigos más cercanos, estuvo en una cena donde asistieron varios Quaranta, de distintas ramas de la familia.

Se habló de muchísimos temas. Este destacado integrante, llamado Augusto, es profesional de la salud. Contó detalles de su especialización, habló del valioso apoyo que se recibe por parte de una sociedad bien organizada, y algunas curiosidades culturales, como por ejemplo que en su grupo de trabajo existía la costumbre de hacer una reunión de lectura, por la tarde del primer viernes de cada mes. La idea era que tres personas tomaran un tema cada una (podía ser un libro, un pintor, el socialismo, la carta magna, la guerra de los treinta años, la ciudad de Brujas, un museo, un monumento, etc.) y hagan una exposición de unos treinta o cuarenta minutos, dejando además una reseña digital de una hoja, más algunas imágenes.

- “Yo fui eligiendo temas como  el pintor Botticelli, el escultor Bernini, el Manifiesto del Partido Comunista, lugares para recorrer en la ciudad de Milán, Sobre Héroes y Tumbas de Sabato. Me resultó un enorme desafío prepararlos en castellano y exponerlos en italiano o en inglés.  Con respecto a los libros, había algo muy interesante que era que el expositor tenía que recomendar si valía la pena leer un libro entero, o mejor aprovechar el tiempo en otra lectura más valiosa, pero sí quedarse con el resumen de la obra. Era una gran responsabilidad preparar cada exposición, se le daba mucho valor, se hacían ponencias de gran nivel, aún cuando no tuvieran que ver con nuestro tema profesional, que en mi caso es una especialización en cirugía de la nariz. Recuerdo que una médica más joven eligió exponer sobre Adler y Jung. Leyó del primero El carácter neurótico y Conocimiento del hombre; hizo una excelente síntesis. Luego expuso sobre el Hombre y sus símbolos, de Jung. Sugirió leer este último para el que le interesara, antes que los de Adler, aclarando que era su posición personal. De esta forma uno tomaba noticias y se formaba un esquema respecto de cuestiones que de otra manera insumirían varias horas de lectura.  Cuando expuse sobre el Manifiesto del Partido Comunista, por supuesto que recomendé la lectura, por la importancia y por la brevedad del texto.” 

Luego el tema de conversación pasó por la situación política y económica en Argentina, hasta que alguien mencionó: “Che, ¿sabés que ahora tenemos un escritor en la familia?”
- ¿Quién es?
- Manuel Quaranta, es hijo de Alfredo, dijo una de las primas de Augusto.
- Mirá vos, alguna vez lo debo haber visto, cuando era chico.
- Tenés que ver qué afilado está. Ha hecho grandísimos debates en Facebook, debatió mucho con Lucas Quaranta. El Luqui quedó recaliente, dice que Manuel es un boludo que vive por derecha y habla por izquierda, y que además es un mentiroso.
- Ja ja, mi ahijado es incorregible, contáme algo más de Manuel.
- La que sabe más y ha estudiado su caso, es mi hermana, así que le cedemos la palabra.

Verónica Quaranta, abogada, una de las más adineradas, estaba en contacto con muchos otros miembros de la gran familia.
- Yo lo vengo siguiendo desde hace bastante al Manu. Además tengo muy buena relación con Ceci, que es prima segunda nuestra y tía de Manuel. Era un típico pendejo pelotudo cuando era chico. Veía los Simpson horas y horas, y se la pasaba hablando de sus episodios, también veía Tinelli, Neustadt, fútbol (se conocía todos los jugadores y todos los equipos, veía millones de partidos), era fanático de Newells, hasta que descubrió Internet y se la pasaba chateando. Era un chateador super especializado, con miles de identidades distintas. Era un charlatán bárbaro, muchos primos de él lo consideran un boludo. Empezó a estudiar programación pero fracasó, él mismo decía que había nacido sin lógica. Hasta que descubrió la Filosofía, hizo la licenciatura, se recibió, hizo un cambio importante, hasta cierto punto. Durante un tiempo, mientras estudiaba, trabajó con la tía en la librería; yo he pasado varias veces por esa librería, la de calle Entre Ríos, enfrente de la Facultad, y la Ceci me decía que no lo aguantaba más a Manu por las pavadas que hacía y decía todo el tiempo. Cuando empezó a funcionar el casino en Rosario, iba todo el día porque quería vivir sin tener que trabajar.  Luego descubrió el marxismo, y a mucha gente le explicaba que a todos los trabajadores los explotan, que los dueños de las empresas solo quieren el lucro. Una vez, a raíz de cuestiones de Física, Filosofía de la Naturaleza y Epistemología, se interesó por el universo,  y los conceptos de expansión, infinitud, y otros. Discutía con otro estudiante; sobre un punto tenían opiniones diferentes, y el muy tarado le apostó un dedo para ver quién tenía razón. Consultaron a gente que sabe, el Manu perdió, arrugó y tuvo que pedir perdón de rodillas para que no le corten el dedo (cosa que no le iban a hacer). Después se empezó a poner un poco más serio, consiguió una novia, y comenzó a escribir. Algunos detractores dicen que su estilo sigue siendo bobo, pero sus objetos de interés han cambiado, si antes hablaba de Tinelli y de Maradona, ahora habla de forma inmadura de Borges y Roland Barthes. 
- Ah bueno!, lo podemos invitar a nuestras reuniones del primer viernes de cada mes, dijo Augusto.
- Sigue haciendo de las suyas - prosiguió Vero – Tiene un estilo donde mezcla la ficción y la realidad que desconcierta a los que lo leen. No se sabe cuándo inventa y cuándo lo que dice es cierto. Yo sigo su obra, el muro de Facebook, las contratapas de Página Doce, y también leí varias páginas del libro.
- ¿Cómo se llama el libro?
- La Muerte de Manuel Quaranta.
- Ja ja, es la muerte solo, o la muerte de Manuel Quaranta todo el título.
- El título es La Muerte de Manuel Quaranta, en la tapa, arriba del título, aparece Manuel Quaranta, como nombre del autor, con letras más chicas.
- La tiene clara el pibe, golpea dos veces con su nombre en su primer libro.
- Y tenés que saber otras cosas que hizo, pero antes te cuento algo del libro.  Lo hojeé bastante, leí varias páginas, y algunas críticas. Te cuento, algunos hablan de antinovela y antinarrador, que las divagaciones adolescentes ocupan la mayor parte del libro, que no es necesario leerlo todo, sino captar las operaciones que pretende hacer.  En el libro, él ha muerto, y alguien viene a recibir el legado de todos sus escritos, y está autorizado a publicarlos.  En algún verano de estos me lo leo entero.
- Che, a  mí me interesa, más que nada como una ruptura de los temas que se eligen en nuestro grupo de cultura, lo voy a leer y lo voy a comentar. Después de leerlo decido  si lo recomiendo o no.
- A mí me da la impresión de que es un libro muy autobiográfico, que al que lo conoce le puede interesar, pero nada más, no es un libro que pueda trascender. Manuel es demasiado autorreferencial.  En sus contratapas de Rosario 12 habla todo el tiempo de sí mismo, hizo una nota en que habla de Quarantas pobres (a los que él pertenecería), y Quarantas ricos, que seríamos nosotros.
- Qué boludo!
- En esa misma nota, critica a una tía que calificó como negra de mierda a una empleada que tenía frecuentes inasistencias al trabajo.
- Esa crítica me parece bien, no hay ningún derecho a tratar así a la gente, ese tipo de expresiones no deben permitirse.
- Siguiendo con el estilo de la literatura de Manuel, en Facebook hace muchas publicaciones autorreferenciales, te cito dos.  Una es del 22 de julio, dice que fue a una librería y varias personas le preguntan y le comentan sobre su libro. Otra del 27/07 adelanta el título de su nueva novela, que está empezando a escribir, y publicará tal vez en dos o tres años, con el título El Country. En ese post dice “basta de autobiografía”.
- Otra buena estrategia de marketing, la tiene clara el pibe, se las rebusca, me cae simpático, lo voy a leer.
- Hay algo más que tenés que saber, tal vez te haga cambiar de opinión.
- Contáme.
- Su novela se presentó en junio de 2015. Semanas después, en julio, posteó en su muro de Facebook que el abogado Fernando Soto, en representación de María Kodama, le envió una carta documento intimándolo a que deje de utilizar el nombre, el estilo y los textos de Borges en la red social. Publicó una foto de la carta documento.  Muchísimos amigos, contactos y usuarios se solidarizaron con él. Días después, el Diario La Capital publica una nota cuyo título y subtítulo son: “Kodama intimó a un escritor rosarino para que deje de usar el ’estilo’ de Borges. Advertencia. Manuel Quaranta recibió una carta documento donde le piden también que ‘cese de utilizar el nombre y la imagen’ del autor en la red Facebook.”  En esa nota se hacía referencia que este escritor había publicado su primer novela. La noticia fue replicada por muchos medios del país y algunos de España. ·
- Por lo que veo el marketing se lo hace él, y lo ayudan mucho los demás, Kodama, el diario, todos ayudan a difundir.
- Sí y no. Acá viene lo decisivo. La carta era falsa, él la inventó, hizo una gran operación. A los pocos días apareció un perfil de Facebook, de un tal Tardewski, que solo se dedica a decir que Quaranta inventó la carta y es un triste farsante. Pero en septiembre, luego de dos meses, en la contratapa de Rosario 12, la novia de Manuel, llamada Clarisa, publica una nota donde se cuentan detalles de la “operación Kodama”, como si fuera una gran hazaña, y en la que se reconoce que la carta no era real….   Me causó gracia que mi marido, cuando se enteró de esto, me dijo: “¿y esos dos pelotudos cobran un sueldo?”. Él trabaja haciendo edificios y estas cosas ni las entiende ni las acepta. Sé que Manuel cobra un sueldo porque da clases de la materia Filosofía en la Facultad de Psicología; ella se dedica al arte.
- Me confunde un poco esto. En el ambiente en que me muevo yo, entre Italia y España estas cosas no se comprenden, es más, una mentira de esas te corta la carrera para toda la vida.
- Ellos están muy convencidos de que lo que hicieron es una genialidad, y que corresponde con un estilo actual de hacer arte, que va en línea con los trabajos de Jacoby, Costa y Escari.
- No los conozco.
- Te van a interesar, te puedo dar una clase sobre ellos, los happenings, Marta Minujin, Oscar Masotta, el arte moderno y varios temas más.
- Nos tenemos que juntar a tomar un café, y me contás todo eso.
- ¿Algo más que merezca contarse sobre este pibe?, así cambiamos de tema…
- Sí, dos cosas. Organizó un seminario sobre su vida y su obra, se ve a dictar en la Facultad de Psicología, a fines de agosto, ya consiguió la participación de unos quince expositores y va a haber capacidad para doscientos asistentes; además en unos días se publica un capítulo como adelanto de su nueva novela.
- Pasáme el capítulo cuando esté publicado así lo leo; y si puedo ir, con gusto hago ese seminario.


MT/mq


martes, 12 de julio de 2016

Hechos que sucedieron en breves instantes, escritos rápidamente, para olvidar muy pronto.

Hechos que sucedieron en breves instantes, escritos rápidamente, para olvidar muy pronto.

Tengo un autito rojo, estoy contento, me lleva, nos lleva, lo disfrutamos. 

Tenía que sacar unas fotocopias, salgo con el auto, me dispongo a estacionar, hay varios garages, poco lugar disponible, veo que un auto está por salir. Espero detrás de él, tapando el ingreso de dos cocheras de edificios contiguos. El conductor se demora, baja a guardar algo en el baúl, y vuelve a subir, ahora sí, parece que se va. En ese momento, un fletero, con una camioneta muy vieja, tal vez modelo setenta, muy deteriorada, para en doble fila al lado mío. Pienso que quiere estacionar, que no se dio cuenta de que yo también y que me corresponde el lugar. Bajo mi ventanilla para avisarle, pero mi auto es muy bajo y la camioneta muy alta, apenas veo al conductor. El auto de adelante termina de salir. El de la camioneta se adelanta, dobla un poco hacia la derecha y luego hacia la izquierda, dejando el vehículo en diagonal, para poder recular y estacionar. Yo me adelanto un poco, pongo balizas, saco la mano por la ventanilla. El otro sigue retrocediendo, me impacta, me bajo, me acerco…
- Qué hacé, me apura.
- Buen día, disculpe, yo estaba esperando para estacionar, hace cinco minutos, estaba esperando que se vaya el auto azul que salió recién, le digo algo nervioso, repitiendo verbos.
- Etá loco, pibe, dice con más prepotencia, el auto salió y ete lugar e mío, vo taba parado atrá.
- No, digo sí, estaba esperando, el lugar me corresponde.
- Qué te pasa idiota!, grita y se baja.
- Espere, podemos entendernos conversando.
- Ja! Conversando te via dá.
Tira un golpe muy fuerte, a mi pómulo izquierdo.
- No, espere. Trato de levantar los brazos para cubrirme.
Sigue golpeando, al otro pómulo, al ojo derecho, al izquierdo, a la mandíbula, y me remata con otro al estómago. Caigo al piso, me arrastra unos metros por el pavimento, diciendo "¡Qué flojita! ¡Ja ja ja!   ¡María Manteca!"  Me deja tirado. Carga unos muebles y se va lo más tranquilo.

Quedo dolorido, confundido, casi llorando, humillado. Trato de reconstruir los hechos, hace tan solo instantes estaba por sacar fotocopias para la charla de pasado mañana. Intento algo de buen humor y pienso que me van a presentar así: Manuel Quaranta, Licenciado en Filosofía, Ojos Morados.

En tan pocos segundos, sin pensarlo, pasan estas cosas, casi imprevisibles, ya no se puede volver atrás.

Sigo con mucho dolor, me llevan a un sanatorio, tengo que quedar un día en observación; también me ve una odontóloga, ya que el golpe en la mandíbula me aflojó dos muelas. Me anestesian ….

Entre pensamientos confusos, pienso en Borges y los compadritos, que hace un tiempo hice la travesura de intervenir el cuento El Sur (yo estoy en un sanatorio, sin pensarlo, sin preverlo) y ahora vino el cuento Juan Muraña y me intervino a mí. No tengo cómo retomar ese cuento ni nadie para que me lo lea, solo un caos en mi memoria que puede evocar, no sin deformación, lo siguiente:

Borges narra que se encuentra con Trápani, tal vez en un tren; este lo llama, lo chista. Fueron compañeros de primaria, nunca simpatizaron. Se inicia una de esas conversaciones que se empeñan en recordar hechos inútiles o que revelan la muerte de un condiscípulo. Luego Trápani le dice que vio su libro sobre Carriego.
T – Ahí hablás todo el tiempo de malevos, decíme Borges, vos, ¿qué podés saber de malevos?.
B – Me he documentado.
T – Documentado es la palabra. Yo conocí esa gente.
Y le narra la historia de su tío, Juan Muraña.

Vuelvo a llorar, a mí no  me narraron ninguna historia, me la hicieron realidad cuando me emparcharon la cara a piñas. Trato de ligar y tramitar este real.  Tengo un tema más para ilustrar mi conferencia sobre “Economía, ética, discriminación y sociedad en el Siglo XXI”, aunque todavía no sé cómo articularlo con este hecho que me sucedió y el crimen del propietario perpetrado por el cuchillo de Muraña.

MT/ mq.-


miércoles, 29 de junio de 2016

FANTASÍAS (SEXUALES).


Viernes a la noche, reunión de amigos después de cenar, solo hombres. Empezamos con café, luego algo de alcohol. Uno de nosotros recuerda que alguna vez hablamos de fantasías, sexuales por supuesto, allá lejos en el tiempo. Retomamos, ahora son más elaboradas, enriquecidas por la experiencia. Hablan los otros. Luego me toca a mí. La mía es tal vez más simple. Me gusta Gisela. La conozco porque trabaja con un operador financiero. Suelo ir a hacer algunas operaciones, compra o venta de moneda extranjera. Ella es jerárquica, toma decisiones, controla, sabe muy bien lo que hace, cuenta billetes a toda velocidad, detecta los falsos o dañados, resuelve múltiples situaciones, una pantera de las finanzas operativas. Tiempo atrás nos presentó un allegado a mí que estuvo muy generoso, le dijo a ella: "Te traigo un cliente nuevo, es como si me vendieras o compraras a mí, son gente de mi confianza, amigos míos, hacéle el mejor precio que puedas."  Con semejante presentación de un pez gordo de las finanzas, Gisela siempre me dio un trato preferencial: pagarme unos puntos más, venderme un poco más barato, avisarme cuando había oportunidades, hacerme pasar a las mesas reservadas. Muy segura, seductora, solía saludar con un beso, un beso de verdad, no un pálido beso de compromiso, de los que se dan casi sin contacto. No, daba un beso con ruido, casi te diría con succión, cálido, húmedo. Más una miradita cómplice, esa mirada (por lo menos a mí me parecía) decía, "hasta acá, no más que esto". Aunque para otros, dueños o clientes muy grandes, había algo más que un beso, también imaginaba yo.  Creo que nunca le miré más que la cara, tan bella, y el pelo, salvaje. No sé cómo está de cuerpo, ni si es alta o mediana....  -¿Y la fantasía?. - Bueno, acá va: me invitan a una orgía, como ven es una flor de fantasía ...(risas, "y sí, quién te va a invitar a una orgía...."). Llego, hay una especie de vestíbulo para hombres, me reciben dos mujeres, semidesnudas, me invitan a sacarme la ropa, me ayudan, me acarician, me provocan, me hablan, y me explican las reglas de esa noche. Paso a la sala siguiente, con una buena erección ("también fantasía !!!", risas).  Hay un vestíbulo similar para damas, donde dos caballeros muy altos y musculosos, sin ropa, reciben a ellas. Al salir de cada vestíbulo, un hombre y una mujer se encuentran, para no llegar solos a donde hay acción. Y la que sale desnuda, con una tremenda sonrisa, muy relajada, muy segura, es.... Gisela. Me saluda con un beso, esta vez el beso me dice algo más, me mira hacia abajo y me dice "venimos muy bien eh!"   ("....  uuuhhh !!! más que fantasía !!! ", me interrumpe el monito, uno de los nuestros). Su cuerpo es increíble, solo tiene zapatos con taco, la veo alta y me quedo paralizado. Muy desenvuelta, como siempre, me dice, "Dále, invitáme a tomar algo, o te vas a quedar quieto ahí..."    -“Dále loco, al final qué pasa?", me dice uno de nuestra mesa.  -Eso es todo, la mujer que me gusta, la encuentro en una orgía, desnuda, me pide que la lleve a tomar algo, y de yapa elogia mi virilidad, no se puede pedir más.  -"Veo que seguís en la etapa de porno pueril", me dice otro del grupo. - "Y sí", digo, con un ruido de expiración nasal que es como una risa nerviosa,  bajando la cabeza, pero esta vez no se ve mi flequillo rubio que luzco orgulloso en las fotos de mis meses infantiles en Italia, si no que queda el descubierto mi incipiente calvicie...

domingo, 26 de junio de 2016

FALSEOLOGÍA

Siglo 24 o 25, no se sabe bien, la humanidad atraviesa tiempos muy difíciles, superpoblación, escasez de alimentos, cambios climáticos, invasión de todo tipo de dispositivos y aparatos digitales y electrónicos, exceso de datos, anarquía y caos de información. Se sabe que hubo un gran colapso (¿guerra, pestes?) hacia fines del 2200 y principios de 2300, se ha perdido gran parte de la cultura y la civilización anterior. Entre las personas de esta nueva era, hay un grupo a los que se denomina despectivamente Papeleros. Son personas que se interesan por los libros, las bibliotecas, los escritos, los impresos de siglos anteriores. En esta era digital se ha perdido el interés por esos soportes. Paul Basso es uno de los papeleros. Le han pasado noticias de que en alguna ciudad de Sudamérica, tal vez Rosario o Montevideo, se han encontrado nuevos libros en una casa. Decide viajar, le cuesta ubicarse, pero el encuentro casual con una chica en una estación, lo ayuda. Ella es Ema Correa, una joven bellísima, exquisita, finísima, muy inteligente, gran lectora, escritora, que sigue intentando vivir como editora. El interés por los libros, algo inusual entre las personas de la era post colapso, les da tema de conversación.  Ema sabe cómo llegar a esa casa. Paul tiene algo de dinero para pagarles a los dueños del inmueble, y que le permitan pasar unas horas en la habitación donde están los libros. Correa acepta acompañar y entrar. No es mucho lo que se conserva en condiciones mínimas para ser leído y apreciado; han pasado siglos y el papel está muy deteriorado. Encuentran un texto de Sigmund Freud, sobre la psicosis del Sr. Schreber, Presidente de un Tribunal de Justicia.

Ema apunta: Schreber se queja de que lo acosan “pájaros hablantes”. Estos se formaron de restos de almas de seres humanos bienaventurados, pero que fueron cargados de veneno cadavérico y azuzados contra él.  Los han habilitado para proferir frases aprendidas de memoria y carentes de sentido, que les han inculcado. Esos pájaros de Schreber no comprenden  el significado de las palabras que pronuncian, pero tienen una natural receptividad para su homofonía, que no necesita ser total. De ahí que poco les importe que se diga:
“Santiago” o “Karthago”
“Chinesentum” o “Jesus Christum”
……
Freud interpreta que se refiere a personas a las que algunos atribuyen “cerebro de pájaro”, que no saben decir más que frases aprendidas de memoria y delatan su incultura confundiendo entre sí palabras que suenan parecido.

Paul repara en Rebelión en la granja, de George Orwell. Le llama la atención la descripción de las ovejas. Estas y las aves, analfabetas y acríticas, personifican a la masa que sigue al líder. Para ellos y los animales menos inteligentes se ingeniaron consignas sencillas, como  "Cuatro patas sí, dos pies no", que solían repetir todo el día. Nos son capaces de retener oraciones largas, sino que a medida que las van repitiendo, solo quedan las primeras palabras.

Por último Correa y Basso se disputan un impreso, parece ser un borrador de unas notas para un eventual libro, “Ética a Mirko”.  Son dos hojas, muy manchadas, pero algunas frases pueden leerse.

Hay un epígrafe:

Groussac o Borges
Santiago o Cartago
Ricardo Rodríguez Araya o Emir Alvarez Gardiol
Ray Bradbury o Isaac Asimov
Quaranta o Tardewski

Y luego, una especie de recordatorio para sí mismo:
“Darle forma a estos borradores, la semana que viene inventar algo más para la charla de ética, sociedad, filosofía.”

FILOSOFIA

1) «Entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem», es decir: «no deben multiplicarse las entidades innecesariamente.»

Alternativa: “Creá tantos entes, entidades, seres y fantasmas como te plazca o necesites.”

2) "Adaequatio rei et intellectus", o bien "Adaequatio intellectus ad rem": teoría según la cual la verdad consiste en la correspondencia entre la cosa conocida y el concepto producido por el intelecto. 
Una forma popular y politizada es la de un general: “La única verdad es la realidad.”

Alternativa: “La verdad no tiene por qué ser lo que pasa en ‘la realidad’ (además ¿qué es la realidad?).  La verdad puede ser lo que a vos te guste o te convenga, si es necesario, inventála.”

ETICA:

Sócrates: “Solo sé que no sé nada.”

Alternativa: “Si no sabés, chapeá, que parezca que sabés.”

Aristóteles: «actuar en sometimiento a la razón»; «cualidad de obrar de la mejor manera en relación con el placer y el dolor»; y «la disposición o hábito de elegir el justo medio,  relativo a nosotros en acciones y emociones, determinado por la razón y tal como lo determinaría un hombre prudente.»

Alternativa: “Me cago en la razón, busco el placer, evito el dolor, nada de justo medio, busco el extremo del placer y hasta de la falopa, si se me canta.”

Kant: “Obra según una máxima tal que se pueda convertir en ley universal.”

José Ingenieros: “No hay ser más despreciable que aquel predicador de moral  que no ajusta su conducta a sus palabras.”  

Alternativa: “Haz lo que yo diga, pero no lo que yo haga”. “Actuá según lo que te convenga o lo que se te cante, no pienses en leyes universales, las totalidades son imposibles.”

Heidegger: “Ante todo la existencia de una persona debe ser auténtica. No depender de los elogios de terceros, no inventar méritos para ser admirado. No estar pendiente de las novedades, noticias, publicidades y propagandas. El mejor hábito para la mañana bien temprano es leer las páginas maestras de los grandes clásicos.   Preocuparse por lo que uno es, y nunca por lo que parece. Ser independiente de los objetos materiales.”

Alternativa: “Auténtica e inauténtica, ambas.  Dependo de los elogios, y estoy todo el día en las redes sociales buscando que me den “Me gusta”. Invento para que me amen. Estoy atento a las propagandas, a las noticias, busco objetos que me den gratificaciones. Vivimos y gozamos en un mundo objetal, viste?.”

Cicerón: “Sé absolutamente austero en tus gastos, y en particular cuando te asignen fondos públicos para alguna misión.”

Alternativa: “La guita está para gastarla y disfrutarla.  Y más si son fondos públicos, de empresas o fundaciones. Tratá de que te bequen, que te inviten de Europa y te paguen los pasajes para ir a hablar de boludeces a Holanda. Verseála bien y después recorré alguna ciudad que valga la pena, como Venecia, andá a la bienal con plata del pueblo.”

Adagio del Derecho Romano:   “Dura lex, sed lex.”

Alternativa.  “Que la ley sea dura para los otros, nosotros mejor que estemos fuera de la ley o que nos alcancen las formas más benignas.”


Utilitarismo: “Todo acto humano, norma o institución, deben ser juzgados según la utilidad que tienen, esto es, según el placer o el sufrimiento que producen en las personas. El objetivo último es lograr la mayor felicidad para el mayor número de personas.”  ….   

Un nuevo apunte hacia el final de este borrador:

Completar, precisar todo lo anterior ….


QUARANTA, extracto de una entrevista sobre la lectura.
Cito la novela Respiración artificial: “Nadie sabe leer, nadie lee. Porque para leer, dijo Tardewski, hay que saber asociar”. La lectura es un espacio de relaciones en las que el lector termina por construir el texto, el texto no es un lugar cerrado y definitivo sino que es el lector el que con su impronta lo abre hacia otras dimensiones y sentidos. En consecuencia, un buen lector es el que cuenta con la capacidad de elaborar la mayor cantidad de referencias posibles, y ese ejercicio se da, sobre todo, por el número y la calidad (que se genera con el número, es como un círculo) de lecturas. Aunque como todos saben, el hábito no hace al monje.


jueves, 23 de junio de 2016

Voy a la peluquería. Hay dos o tres personas antes que yo. Me toca esperar cerca de una hora. Hoy hay gente porque cobran a mitad de precio, hay una malaria…  Hay diarios viejos. Con esto de Macri ya no hay ni para revistas… Encuentro un diario de julio de 2015. En la tapa leo, María Kodama intimó a un escritor rosarino. La comento con el peluquero y se suman algunos clientes. Sí, yo me acuerdo, dice uno. Le mandó una carta documento esa vieja. A quién?, pregunta el peluquero.  A un escritor, dice el cliente.
Uno dice Quaranta. . ¿quién? dice el peluquero, ¿Quaranta, cómo el médico?. Agrego yo: “Manuel Quaranta, escritor rosarino, alguno leyó algo de él?”. No. No. No, dicen tres o cuatro. La vieja esa le mandó un telegrama?. Pero qué pedazo de hija de p….  Por qué no lo deja escribir tranquilo.  Pregunto: ¿existió la carta?. Un cliente, taxista, se suma. Sí, claro que existió pibe, ja, mirá lo que dice este,  yo me acuerdo, lo “dijieron” en la radio. Lo demandaron. Era invierno, me acuerdo que llevaba a una pasajera que había comprado frazadas. En la radio estaban hablando de la carta, después lo leí en el diario, claro que existió, qué le pasa a este, se pone en exquisito?, - sentencia el conductor. Está bien, concedo. Pienso en silencio lo que se aprende en la facultad: los hechos, las teorías, los discursos, los hechos de discursos, la construcción de la realidad, mejor me callo. Acá rige otro discurso, la realidad es una cosa muy sencilla, la ves en la calle, la hablás con los clientes, y te la cuentan la radio, la televisión y el diario…. Pero hay otras formas, más sutiles, más elaboradas, algunos consideran toda la realidad como un gran simulacro, y las intervenciones artísticas vienen a dar un toque distinto a esa realidad cotidiana.


Rosario, 29 de junio de 2016.

Día de mi cumpleaños por la mañana, suena el timbre, una voz dice:
 –“Cartero”.
Bajé. Imaginé que llegaba un desayuno de regalo….
Pero no,  me encuentro con una Carta Documento. Lo sabía, la estaba esperando, era solo cuestión de días, o semanas.
Son tres los intimidantes, la abogada y sus representados, Piglia y Quaranta. El escritor no quiere que use más el nombre de Tardewski, es entendible, pero me llamo así, no puedo hacer nada. Le enviaré una carta con la fotocopia de mi documento.

Con respecto al creativo, pretenden que deje (en parte, no totalmente) de usar el estilo de él.  Considero que es un error, tengo estilo propio, no se lo copié a nadie, es producto de mi vida, mi educación, mis lecturas y mi experiencia. También de mis lectores, que de a poco se van sumando, y van haciendo comentarios en mi blog, festejando ocurrencias, celebrando infantilismos. Lejos estoy de tener una comunidad como MQ, aunque en algunos puntos esa comunidad es endogámica.  Los que lo comentan son los mismos que reciben sus elogios.  Lil, Euge, Clari, Vísperas y tantos más reciben los comentarios positivos del creativo, y a su vez son los que lo alaban. Entre todos ellos hay jurados, jueces, glosadores, aplaudidores, seleccionadores, residentes, todo queda dentro de esa gran familia…   Creo que ÉL va a ser un escritor de verdad, cuando deje de escribir deliberadamente sobre sí mismo y para el aplauso de su entorno endogámico. Cuando deje de hacer la fácil, como por ejemplo tomar un cuento de Borges, El Sur (obra maestra si las hay), y cambiarle solo circunstancias, eso lo hace cualquiera.  Cuando deje los jueguitos narcisistas, cuando afloje un poco con las redes sociales (está colgado todo el día). Estamos asistiendo al surgimiento de un escritor de verdad, pero le queda dar ese paso. Cuando dé ese paso entonces sí escribirá acerca de si mismo, sin nombrarse, sin referir que se tomó un colectivo o escuchó tal conversación. Escribirá desde el alma, desde el desgarramiento del ser, sobre los temas decisivos, el amor, la soledad, la muerte, la infancia perdida, las ilusiones, los deseos ocultos, las pasiones, los encuentros y desencuentros.

Me está gustando la literatura de Quaranta, estoy abriendo mi mente y mi sentir al arte moderno, las intervenciones y las instalaciones, los entrecruzamientos, las intertextualidades (yo no soy más que una de estas).

Mirá a continuación la imagen de la carta:





Luego de ello, como no podía ser de otra manera, me llamaron de los medios, de las radios, la replicaron mil veces, hasta que Enriqueta Larguirucha publicó en La Crapital:

INTIMAN A UN ESCRITOR ROSARINO A QUE DEJE DE UTILIZAR UN NOMBRE DE FICCION,  Y UNA IMAGEN Y UN ESTILO DE UN LIDER DE LAS REDES SOCIALES.

El receptor. Tardewski, bajó a buscar el desayuno y le entregaron la carta documento.
Los remitentes. El escritor Piglia, y el posteador creativo, Borges Quaranta.
El documento.  Imagen de la carta que se puede ver por separado.

Les cuento que no tenía ganas que me tomen de nuevo de boluda, con lo cual decidí hacer esta nota en joda.  Todas las notas de este diario son en joda, nadie verifica nada, los jefes de redacción están jodiendo (tomálo en todos los sentidos), y no existe el hábito de consultar a un médico, abogado o contador, según lo que trate la nota. Investigar es un verbo desconocido, profundizar no es un hábito. Sinceramente no sé qué hacer con algunos datos, cómo verificar el Dni, o el domicilio del remitente. Cómo buscar en la web sobre la abogada, tampoco tengo idea de cuáles son los usos y costumbres en las cartas documento con intimaciones jurídicas.  Ni hablar de que vaya a hacer un llamado por teléfono para confrontar algún dato. Todo eso que quede para algún lector neurótico, uno de cada diez mil se le puede ocurrir algo de eso. Las fechas son para los cuadernos de hace cincuenta años, ahora las fechas las pone “el sistema” o los sellos. Que haya o no haya sellos en la carta me importa poco, y las únicas obleas que conozco son las de Terrabusi, perdón que ponga marcas, pero los multinacionales se meten en todo…. Bueno, mañana me estoy yendo de viaje, así que corto acá, y cualquier cosa que la resuelvan mis editores. Saludos.

Enriqueta Larguirucha

martes, 21 de junio de 2016


Tercera y última entrega de esos ejercicios adolescentes, de esta etapa anal…..


DON ANTONIO

Antonio se había ido a vivir solo a un departamento de un dormitorio. El edificio estaba cerca de su trabajo y de algunas facultades. Eran varias unidades por piso y había muchos estudiantes. De a poco fue conociendo chicos y chicas. Luego se fue ganando fama de profesor particular ad honorem. Es que este hombre sabía y leía mucho, era administrador de una cooperativa y coordinaba las actividades culturales. Volvía por la tarde a su casa y aprovechaba para leer y estudiar. Con el paso del tiempo le dedicaba dos o tres horas diarias a ayudar a los chicos con los exámenes. Era un hombre maduro, las chicas lo apreciaban, y cariñosamente le decían el viejo o el maestro. Algunos acudían a él para recibir consejos. Las chicas querían encontrarle una novia. Además tenía un buen botiquín y los vecinos le pedían pastillas o pomadas para no ir a la guardia del hospital. El siempre aclaraba que era solo para salir del paso, que a la brevedad tenían que consultar a un médico. Una de las vecinas, que siempre había tenido muchos novios, una tarde le dijo: “Tengo un problemita, quiero que me ayudes vos, sí ?”.
- Vení cuando quieras, dijo el viejo.
- Ok, pero no tiene que haber nadie.
La chica fue al departamento del profe.
- Me parece que tengo hemorroides, te muestro. Puedo pasar a tu pieza?.
- Pasá, no está muy ordenado, pará que pongo una sábana limpia.
Abrió el ropero. Ella alcanzó a ver una foto de una mujer desnuda del lado de adentro de la puerta.
- Acostáte acá.
Ella se levantó la minifalda, no tenía bombacha. Separó las nalgas. El solo miró, no la tocó.
- Son unas hemorroides bravas. Vestíte nomás. Ponéte esta pomada, bañáte y cambiá de ropa interior dos veces por día. Comé con poco y nada de condimentos. Ah! y no hagas nada por ahí.
- Nada de qué?
- Actividad sexual. Cuidáte mucho, y es importante que la persona con que tengas intimidad sea muy higiénica.
- Para mí va a ser difícil no entregar la cola.
- Primero tu salud, niña.
- La verdad es que sos todo un caballero. El otro día en la guardia tres pendejos recién recibidos me separaron los cachetes y me metieron uno o dos dedos en el culo, en cambio vos ni me tocaste….
- Primero el respeto.
- Ahora no son tan respetuosos. Te vuelvo a ver estos días.
La joven le dio un tierno y cálido beso al viejo. Se sentía muy cómoda con él, y volvió cada dos o tres días a que el viejo la controlara.
A los diez días se lo cruzó en el ascensor.
- Hoy tengo que ir a verte.
- Si podés, vení ahora, a lo mejor salgo más tarde.
- Epa, alguna novia?
- Ojalá ….
- En un rato voy.
Ellá pasó por su propio departamento, buscó un top y una mini muy provocativas, se puso zapatos de taco alto y se fue hasta lo del viejo.
- Acá estoy, vengo a mostrarte mi colita.
- Pase señorita.
- Me dijiste que después salías, pero hoy te voy a pedir un rato más para mí.
- Lo que necesites.
Ella pasó a la pieza y se sacó la ropa, se dejó los zapatos puestos. Se acostó boca abajo y abrió bien las piernas, levantando la cola.
- Miráme bien, quiero que me des el alta.
- No hace falta que te desnudes toda. Para mí estás bien, podés vestirte, y cuando tengas tiempo, andá a consultar un buen médico.
- Mi médico sos vos, y pienso quedarme desnuda.
- ….
- Culiáme, ya que estoy tan bien.
El viejo no lo podía creer. La flaca tenía un orto impresionante… Si se habrá calentado estos días. Fue hasta la mesita de luz, y sacó un forro y un pote de vaselina.
- Epa, viene preparadito el hombre. Tan casto que parecía.
Antonio se sacó la ropa.
- Y qué bien dotado!
- No te preocupes, te voy a cuidar.
- Es lo que venís haciendo desde que llegaste al edificio. Pero no me cuides tanto… sí?
Antonio le acarició y le besó el culo. Se puso el preservativo y la lubricó a ella y a su pene forrado.
- Metémela de una, por favor.
El viejo se la clavó de a poco, hasta que llegó bien adentro.
- Ah! Sí, así, culiáme, rompéme el culo, metémela bien fuerte y hasta el fondo.

El viejo se la metió de a poco, sin retroceder, hasta que se la puso toda. Se la dejó unos instantes hasta el fondo, y presionó, luego empezó el movimiento de ida y vuelta. La flaca se masturbaba frenéticamente el clítoris con una mano, y se metía dos dedos de la otra bien adentro de la concha. El viejo empezó a tomar ritmo, iba y venía con total intensidad, llegando lo más profundo posible. Su calentura y su furia aumentaban. No  podía creer estar poseyendo semejante orto. Disfrutaba el panorama, esa espalda estilizada cubierta de salvajes cabellos rubios, ese culo monumental que ahora ella subía y bajaba, marcando el ritmo y la profundidad de la penetración. El viejo se apoyó más sobre ella, le besaba el cuello y con la boca saboreaba sus cabellos. La flaca empezó a sentir esa mezcla de dolor, incomodidad y tremendo placer, muy típicas de una culiada con todas las letras, suministrada por una gran poronga, y claro indicio de que se avecinaba una buena explosión. El viejo seguía firme, duro, y tenía para un buen rato. Siguió con rigor en aumento. La flaca sentía que se alteraba su percepción del tiempo, el mundo le daba vueltas, todo su cuerpo experimentaba sensaciones; empezó a tener un orgasmo completo, desde los pies, las piernas, la pelvis, la vagina, el culo, el clítoris, el vientre, la espalda y la cabeza, que daba vueltas por todos lados, su respiración seguía in crescendo y la explosión orgásmica fue increíble y prolongada….
- ”Me encantaría que me acabes adentro, sin forrito. Yo te lo saco, si?. “
El viejo se retiró, la flaca se dio vuelta y le quitó el preservativo. Le besó, le lamió y le olió el gran vergón, hizo el gesto de calentura y admiración con los dientes sobre su labio inferior.
- “Ahora sí, dámela con todo y estallá adentro mío, inundáme de leche.”
Se dio vuelta y se puso en cuatro, bajando la cabeza, apoyando los antebrazos sobre las sábanas, ofrendando su culito perfecto. El viejo le hizo una linda lamida de agujerito y se la empaló de una, sin reparos. Más caliente que nunca, embistió a la flaca varias veces hasta que sintió que se venía su explosión. Tuvo una eyaculación volcánica, con abundante semen, bien en el fondo de la cola de la yegua esa, la llenó de leche como ella se lo pidió. Los dos se desplomaron. “Quedate arriba mío con la pija hasta el fondo, quiero sentir cómo se va poniendo en reposo”.  El viejo quedó detrás de ella, su pene se fue retrayendo hasta que se salió de aquel culo increíble.
….
Entre las mujeres del edificio eran muy comunes las rondas de mate y las charlas por la tarde en algunos departamentos. Se contaban casi todo. Al día siguiente de la gran culiada, la flaca contó con lujo de detalles lo que había vivido. Muy disimuladamente, una profesora de gimnasia, de ese grupejo, abandonó la reunión. Era una veterana con excelente cuerpo y mucha actividad sexual, se dirigió al departamento del viejo. Tocó timbre, y le dijo: “Tengo un problema”.
- “Lo que necesites”.
- “Tal vez puedas ayudarme, me salió un grano en la cola…”

MT/mq.-